Mensaje de Arecibo: ¿realmente existió una respuesta desde el espacio?

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Hay una escena legendaria en la película Encuentro Cercano del Tercer Tipo (Steven Spielberg, 1977), en donde, a través de una gran plataforma con colores y sonidos, los científicos logran ponerse en contacto con extraterrestres.Códigos de colores, melodías y lenguaje de signos fueron suficiente para que hombres y pacíficos alienígenas se comunicaran por primera vez. Como suele pasar, la ciencia ficción, de la mano de grandes guionistas y directores, fue muchos pasos adelante de lo que la ciencia podía avanzar.

Pero, algo así es lo que se quiso hacer algunos años antes con el mensaje de Arecibo. Era el 16 de noviembre de 1974 cuando un grupo de astrónomos y funcionarios se reunieron al norte de la isla de Puerto Rico para reinaugurar el Observatorio de Arecibo (en la localidad del mismo nombre), en ese entonces con el radiotelescopio más grande del mundo, y mandar un mensaje al espacio.Desde entonces, el misterio y las teorías especulativas le ganaron la carrera a la propia ciencia ficción, al sembrar una simple duda ¿Realmente existió una respuesta desde el espacio?​Qué es el mensaje de AreciboLa remodelación del radiotelescopio tenía como objetivo soportar la temporada de huracanes de la isla y lograr mayor precisión telescópica. Con una gran estructura, el diámetro de su antena mide lo mismo que la altura de la Torre Eiffel, era el más potente construido hasta entonces para estudiar el cosmos.Esa tarde de calor, una gran multitud fue testigo de un hecho histórico: el telescopio emitió una serie de tonos durante casi tres minutos. Pero lo que para muchos, o casi todos, eran simples sonidos sin sentido, en realidad encerraba información cifrada para los posibles habitantes de otros mundos.

Carl Sagan, en 1990: ícono de la astronomía y divulgador científico, participó en la creación del mensaje de Arecibo.

Ese patrón de ruidos aparentemente indescifrables es lo que se conoce como el mensaje de Arecibo. O bien, la primera transmisión o mensaje intencional que el hombre enviaba a otro sistema solar, un grupo de unas 300.000 estrellas conocido como M13. Frank Drake, el astrónomo que supervisó la renovación, y los ingenieros del observatorio tuvieron la idea de traducir el mensaje en sonidos para que todos los presentes pudieran participar de la transmisión, pero lo que realmente se envió al espacio fue un pulso de ondas de radio, a la velocidad de la luz.Diseñado junto al reconocido astrónomo Carl Sagan y otros expertos, el mensaje contenía 1679 bits (dígitos binarios), organizados en 73 líneas de 23 caracteres por línea. Los números de las líneas y de los caracteres, son primos y pueden ayudar a descifrar el mensaje a quien lo reciba o encuentre.Un bit solo se puede representar por dos dígitos o valores, el cero y el uno. Los unos y los ceros del mensaje se transmitieron gracias a un cambio de frecuencia y a una velocidad de 10 bits por segundo. Organizar los bits en 73 filas de 23 caracteres cada una y representar con un 0 un espacio en blanco y con un 1 un espacio ocupado, permite la representación de una imagen concreta y significativa.Así, contenía nociones sobre nuestro sistema solar y la ubicación de la Tierra, la composición del ADN, la figura humana y la cantidad de seres humanos en la Tierra (cerca de 4 mil millones en ese momento), y algunos números atómicos de los principales elementos biológicos (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo).Por último, se incluyó una descripción del telescopio transmisor del mensaje. Se transmitió a una frecuencia de 2380 megahercios y tuvo una duración exacta de 169 segundos.Cuál es la respuesta al Mensaje de Arecibo y qué teorías hay alrededor de ella

La placa enviada como mensaje a bordo de la sonda Pioneer 10, en 1972. El destacado físico Stephen Hawking, siempre estuvo en contra de estas iniciativas.

El mensaje partió rumbo al universo, rumbo a algún universo posiblemente poblado, pero las repercusiones siguieron en el planeta Tierra. Fue el astrónomo británico, Martin Ryle, quien a los pocos días condenó el evento al suponer que advertir al resto del cosmos de la vida en la Tierra podía poner en peligro nuestra existencia y exigió que no se permitieran más comunicaciones de ese tipo.Sin embargo, según Donald Campbell, profesor en la Universidad Cornell, e integrante del equipo de investigación en el Observatorio de Arecibo en 1974, el mensaje «fue un evento simbólico para demostrar que podíamos hacerlo».Y teniendo en cuenta que tardará unos 25 mil años luz en llegar, que muy posiblemente se verá afectado por el contacto con el polvo cósmico y se vuelva indescifrable, y que, de haber una respuesta, ésta también tardaría otros 25 mil años en llegar a la Tierra, es muy probable que nunca se haya pretendido realmente una respuesta de otra forma de vida.

El mensaje de Arecibo se envío hacia otro sistema solar formado por más de 300 mil estrellas, a 25 mil años luz de la tierra.

Pero esta aclaración no fue suficiente para desactivar el misterio y las versiones. Extrañas formas en un campo de cultivo que aparecieron el 21 de agosto de 2001 en las cercanías del Observatorio Chilbolton, en el Reino Unido, es para muchos, la respuesta anhelada.Se trataban de dos composiciones, una, que parecía representar un rostro humado, y otra, que tenía un formato parecido al del mensaje original de 1974, aunque con cambios, por ejemplo, en la composición del ADN, en los valores de la población y en los medios de transmisión.Otro caso similar conocido como Formación Crabwood, sucedió en 2002, nuevamente en el Reino Unido. Esta vez, se pudo apreciar claramente el rostro de lo que sería un extraterrestre, junto con un círculo que incluyó mensajes binarios.

El doodle de Google del 16 de noviembre de 2018, en honor al mensaje de Arecibo en su 44 aniversario.

Más allá de las creencias, las historias o las hipótesis elaboradas desde el envío del mensaje y de los temores que esto pudo generar, lo cierto es que hoy, más de 40 años después, aún no llegó a destino, las estrellas de M13, en dirección de la constelación de Hércules, y sigue lejos de hacerlo.Si el GPS no nos falla, recién para el año 51.974 sabremos si alguna vez el mensaje de Arecibo fue algo más que un sueño.

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