Tres exoplanetas arrojan pistas sobre por qué el Sistema Solar es (de momento) único

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Un equipo internacional de científicos, liderados por la astrofísica catalana Mariona Badenas, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), ha descubierto un sistema compuesto por tres exoplanetas y una estrella brillante y cercana similar a nuestro Sol. Esos tres mundos lejanos son “mini-Neptunos,” es decir, planetas más grandes que la Tierra pero más pequeños que Neptuno, con un interior de roca pero eminentemente gaseosos. Este tipo de planetas no existe en nuestro Sistema Solar, pero, en cambio, parecen ser muy abundantes en nuestra galaxia, Vía Láctea. Su estudio podría ayudar a desvelar algunas de las incógnitas que rodean al Sistema Solar y a responder por qué, al menos de momento, es único.

En un estudio, publicado en The Astrophysical Journal, los investigadores han usado datos del telescopio espacial TESS, de la NASA, para identificar este sistema planetario triple. TESS tiene como objetivo observar las estrellas más brillantes y cercanas a la Tierra para detectar posibles exoplanetas, que potencialmente sean caracterizables mediante el estudio de sus atmósferas.
Aunque la estrella HD191939 ya había sido identificada con anterioridad y formaba parte de catálogos estelares, esta era la primera vez que se observaba con fotometría de tránsito. Esta técnica consiste en monitorizar la luminosidad de una estrella para intentar detectar pequeñas fluctuaciones periódicas que pudieran revelar la presencia de un planeta pasando (o “transitando”) por delante o detrás de ella.

Los cambios en la luminosidad estelar permiten a los investigadores calcular ciertas propiedades físicas del planeta, como su radio. Este parámetro, junto con la masa planetaria, hace posible averiguar la densidad del planeta e investigar su composición, formación y evolución.
“Se trata de un sistema muy interesante puesto que los tres mini-Neptunos parecen ser excelentes candidatos para futuros trabajos de caracterización atmosférica. Mediante un estudio de sus atmósferas, podremos determinar las moléculas que las componen y entender mejor las propiedades físico-químicas que las gobiernan”, explica a La Vanguardia Badenas, primera autora de este trabajo.
“Además -prosigue- hay pocos sistemas planetarios múltiples que ofrezcan la posibilidad de caracterizar todos los planetas que lo componen, como es este caso. HD 191939 ofrece información relevante para estudiar procesos de formación y evolución planetaria en un espacio contenido, el de su estrella”.

Y eso, señala esta astrofísica, permite compararlo con el Sistema Solar. Ambos tienen estrellas muy similares y, sin embargo, parecen tener historias muy distintas. “Estudiar estos exoplanetas con distintas técnicas nos permitirá intentar responder a cuestiones como por qué dos sistemas con unas estrellas tan similares acabaron teniendo planetas tan distintos. ¿Qué ocurrió en ambos casos? ¿A qué familia planetaria pertenece entonces nuestro sistema solar?”, lanza Badenas.
Lo interesante es que este sistema que han descubierto se podrá caracterizar a fondo. Quizás así empiece a revelar algunos de los secretos del Universo. Desde las características más físicas de los planetas, como radio, masa, órbita, hasta sus atmósferas, para así ver de qué están compuestas y poder saber si albergan vida o alguna vez pudieron haberlo hecho.

¿Por qué dos sistemas con unas estrellas tan similares acabaron teniendo planetas tan distintos. ¿Qué ocurrió en ambos casos? ¿A qué familia planetaria pertenece entonces nuestro sistema solar?

“A falta de confirmar las masas planetarias, estaríamos delante de un sistema triple para el que sería posible obtener la caracterización de atmósferas de los tres planetas, y no tan solo de uno o tal vez dos, como ocurre actualmente con otros sistemas múltiples que se han descubierto”, resalta Badenas.

“Hay muy pocos sistemas triples de mini-Neptunos bien caracterizados como éste”, destaca Ignasi Ribas, director del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) e investigador del Institut de Ciències de l’Espai (ICE-CSIC), coautor del estudio. Para este astrofísico, el hecho de que HD191939 sea una estrella brillante, próxima, relativamente tranquila a nivel de actividad estelar la convierte en una buena candidata para estudios futuros.
“Se trata de una estrella primaria muy brillante situada muy cerca de la zona de visibilidad continua del telescopio espacial James Webb, de manera que, cuando se lance [en primavera de 2021], podrá observarla de forma continuada durante más de 200 días al año. Eso hace que este sistema sea especialmente observable en buenas condiciones y que pueda acabar aportando mucha información valiosa acerca de la historia del planeta, de su composición y cómo se formó”, añade.
De momento, TESS continuará observando este sistema hasta el final de la misión, dentro de dos años, lo que permitirá haber acumulado tres años de datos de fotometrías y saber más acerca del comportamiento de estos planetas alrededor de la estrella y sus interacciones. Esas observaciones se completarán con telescopios terrestres, como el instrumento CARMENES, que lidera Ribas, así como con el futuro James Webb, de la NASA.

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