El cine y las series nos están seduciendo hacia Marte

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 Estamos a años o directamente décadas de poder enviar humanos a Marte, pero eso no le ha impedido a la industria del entretenimiento imaginar aquello que los humanos nos encontraremos en el Planeta Rojo.En la película de los sesenta The Angry Red Planet, Marte es más rojo que jamás lo hayas visto y está habitado por una especie de murciélago/araña gigante. En el Total Recall (1990) de Paul Verhoeven el Planeta Rojo es una colonia a punto de entrar en guerra y con una fuerte población de mutantes. Y si aprendimos algo de John Carter, la adaptación de 2012 de la novela de Edgar Rice Burroughs, es que los humanos tenemos habilidades prácticamente ilimitadas en Marte y que los marcianos/barsoomianos hablan con acento británico.Pero las representaciones hollywoodenses más recientes de Marte o incluso su colonización tienen menos que ver con las criaturas de piel verde y cabeza explosiva del Mars Attacks! (1996) de Tim Burton y más con el aspecto que podría tener realmente el planeta cuando los humanos lleguemos y lo terraformemos.Hablo de películas como el Ad Astra de James Grey, en la que Brad Pitt acaba haciendo una parada técnica en una colonia deslucida de Marte en su viaje hacia Neptuno. O series de televisión como MARS, un docudrama de National Geographic que combina entrevistas reales con científicos, astronautas y otros expertos sobre Marte con la historia ficticia de la primera tripulación en aterrizar en Marte en 2033. Este tipo de títulos, a pesar de seguir apostando por la ficción, también confieren una idea de cómo podría acabar siendo el futuro de la colonización marciana.»Ya no puedes representar Marte de una forma puramente fantasiosa sin suscitar incredulidad», me cuenta vía correo electrónico Andy Weir, autor del best seller de 2011 The Martian (El marciano). Weir añade que en la actualidad la gente está demasiado bien educada sobre las realidades del planeta.
Más ciencia en la ciencia ficciónEsa mayor autenticidad, además de una audiencia cada vez más educada, podría deberse en parte a la colaboración que algunos cineastas buscan en agencias espaciales como la NASA. El año pasado la NASA trabajó con 30 programas de televisión y 19 películas, incluyendo títulos como Ad Astra, Star Wars: The Rise of Skywalker y Star Trek: Picard.La agencia incluso revisa guiones y colabora con cineastas. «No todo acaba siendo preciso, pero al menos es mucho más preciso que si no se hubieran puesto en contacto con nosotros», me explica en conversación telefónica Bert Ulrich, encargado de la comunicación multimedia de la NASA. La NASA les ofrece además a las producciones audiovisuales acceso a imágenes en video y fotografías.»Creo que es definitivamente posible contar una historia que sea 100 por cien correcta en términos científicos», explica Weir cuando le pregunto si es justo decir que las versiones de Hollywood sobre el espacio siempre van a contener alguna que otra imprecisión científica. La novela de Weir fue adaptada para la gran pantalla por Ridley Scott en 2015 con un reparto cargado de estrellas y encabezado por Matt Damon y Jessica Chastain.  El libro, que inicialmente Weir autopublicó, fue alabado por su documentación y rigor científicos. «Trato de ser tan fiel a la ciencia real como puedo», dice Weir. «A veces omito algo, pero solo si no queda más remedio». El protagonista de The Martian, Mark Watney, popularizó el lema «Voy a tener que recurrir a la ciencia para no cagarla».  Tanto el libro como su adaptación cinematográfica se toman algunas licencias dramáticas. Tal como resalta Ulrich, no hay tormentas de arena en Marte como la que se ve al principio de The Martian y que inicialmente deja atrapado a Watney en el planeta. La NASA les sugirió a los cineastas que optaran por una tormenta eléctrica, pero Ridley Scott decidió mantener la historia de la tormenta de arena. «Nos pareció bien. Entendemos que los artistas son artistas», dice Ulrich.  Brad Pitt en Ad Astra.
Twentieth Century Fox
The Martian no es la única muestra de licencias artísticas. El ex astronauta de la NASA y profesor de la University of Southern California Garrett Reisman cita la lágrima que le cae a Brad Pitt por la cara en Ad Astra. James Gray, el director de la película, era perfectamente consciente de que eso no es posible en gravedad cero, pero decidió dejar ese momento e ignorar las leyes de la física. «Brad Pitt estaba expresando tantas emociones», me cuenta en una conversación telefónica Reisman, que fue consultor en la película. «Nadie va al cine por la astrodinámica. Van por la historia». Y las historias tienen que ser interesantes, atractivas y humanas de una forma que despierte el interés de la audiencia. Además de hacer que puedan sentirse identificados con aquello que ven.
Durante la presentación de la segunda temporada de MARS frente a la Asociación de la Crítica Televisiva (CTA, por sus siglas en inglés), el productor ejecutivo Ron Howard habló de la necesidad de encontrar un equilibrio entre hechos y narrativa en su serie. «Nuestro deseo es lidiar con la ciencia de la forma más precisa posible y haciendo la mayor investigación. Pero también queremos hacer una gran serie», dijo. «No estamos opuestos a tomar algunos riesgos».Howard se refería al hecho de que MARS trate la idea de que haya vida en Marte, a pesar incluso de que no se hayan encontrado pruebas definitivas de ello. MARS también toca el tema de la muerte y uno de sus personajes se queda embarazado. Y aquí es donde las relaciones humanas y el drama entran a la ecuación de la ciencia ficción.
Sexo en el espacioNo todo en la nueva ola de representaciones marcianas y espaciales de Hollywood es necesariamente naturalista. Tal como describe la escritora Mary Roach en su libro Packing for Mars: «Elimina o reduce enormemente la fuerza de la gravedad y empujando solo lograrás alejar al objeto de tus afecciones». Lo que quiere decir que el sexo en el espacio no necesariamente es como aquello que estamos acostumbrados a experimentar en la Tierra.

«Si quieres ver unas escenas de sexo en gravedad cero lamentablemente divertidas, mira la película porno (The Uranus Experiment)», me dice Roach por correo electrónico cuando le pregunto si ha visto las escenas de sexo de The Expanse. Tengo curiosidad por saber si son precisas. The Expanse está basada en una serie de novelas de Daniel Abraham y Ty Franck y está ambientada en un futuro en el que los humanos han colonizado el Sistema Solar.Roach no ha visto The Expanse, pero echa un poco más de luz sobre el tema de la practicabilidad del sexo sin peso en su libro, insinuando que es difícil imaginar que absolutamente todos los astronautas se hayan resistido al deseo en el espacio, en caso de darse la oportunidad.Dominique Tipper, Cas Anvar, Wes Chatham y Steven Strait en la cuarta temporada de The Expanse.
Amazon Prime Video
«No creo que haya duda alguna sobre que es físicamente posible», dice Reisman cuando le pregunto por el tema del sexo en el espacio, pero añade que él no lo ha probado y tampoco conoce a nadie que lo haya hecho. «Simplemente basándonos en la pura cinemática y mecánica necesarias… No hay motivo por el que no pueda funcionar».O, como el astronauta Roger Crouch le dijo a Roach en su libro, el sexo en el espacio es un asunto directamente relacionado con la imaginación de los participantes. «El Kama Sutra no podría empezar a cubrir todas las posibilidades».Y esas palabras entusiasmarían a cualquier productor de Hollywood. ¿Un asunto aburrido?Cuando finalmente lleguemos a Marte habrá que ver cuánto se parece el planeta a aquello que hemos visto representado por la industria del entretenimiento. Los astronautas seguramente no tendrán un aspecto tan encandilador y con barba perfecta como el del personaje de Pitt después de un largo viaje de vuelta a la Tierra en Ad Astra. Es poco probable que sean ni la mitad de afilados, o dados a las palabrotas, que Mark Watney en The Martian. Y con un poco de suerte no hará falta usar excrementos humanos para fertilizar patatas.

Weir me dice que los primeros colonos de Marte se tomarán las cosas muy en serio y nada será fruto del azar. «Habrá contratiempos pero seguramente se trate de un asunto aburrido y exitoso», dice el escritor.Reisman no está necesariamente de acuerdo. Para el exastronauta, algo tan complejo como ir a otro planeta siempre conlleva cierto elemento de sorpresa y retos. «Nunca será tan predecible como podrías pensar», dice.Se parezca o no Marte a una producción hollywoodense, Reisman dice que hay señales de que la historia seguirá y resalta el dinero, los recursos y el tiempo dedicado a Marte por gente como el fundador de Blue Origin, Jeff Bezos; el fundador de SpaceX, Elon Musk; y el fundador de Virgin Galactic, Richard Branson.»Quieren hacer que la ciencia ficción sea real», dice Reisman. Y el turismo espacial parece la secuela perfecta para esta historia.

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