Un estudio sugiere que ratas y humanos experimentaron mutaciones similares como resultado de coexistir en las ciudades

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Las mutaciones identificadas muestran el proceso evolutivo sufrido por los roedores para adaptarse a los desafíos de coexistir con los seres humanos en las ciudades.
Un grupo de científicos de diferentes universidades estadounidenses han identificado una serie de mutaciones que han permitido a las ratas pardas (‘Rattus norvegicus’)  prosperar y adaptarse a la vida en los entornos urbanos, de acuerdo a una investigación publicada en febrero en BioRxiv.Durante la investigación, el genoma de 29 ratas pardas capturadas en la ciudad Nueva York fue comparado con el de nueve especímenes recolectados en la provincia de Heilongjiang, en el noreste de China, de donde es originaria esta especie.Como resultado del análisis del acervo genético de ambas muestras, los genetistas identificaron varios indicios de que el barrido selectivo (la mutación que incrementa la eficacia biológica de un organismo en relación a sus congéneres de la misma especie) en genes asociados con el metabolismo, la dieta, la morfogénesis de los órganos y el comportamiento locomotor, se inició después de la separación de la población ancestral.Estos cambios a nivel genético, dicen los autores, muestran el proceso evolutivo sufrido por los roedores para adaptarse a los desafíos de coexistir con los seres humanos en las ciudades.Uno de los cambios genéticos que más ha llamado la atención de los investigadores es el relacionado con la dieta. Algunas de las mutaciones identificadas están directamente asociadas al consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas altamente procesadas, lo que demuestra la gran capacidad adaptativa de estos roedores.Tal y como lo explicó a The Guardian Arbel Harpak, coautor del estudio y genetista de poblaciones de la Universidad de Columbia (Nueva York, EE.UU), «las ratas han cambiado de manera increíble en su comportamiento y en su dieta, al igual que las comunidades humanas han cambiado». En Nueva York es posible «verlas comer ‘bagels’ y cerveza; en París les gustan los cruasanes y la mantequilla. Se adaptan de manera asombrosa», agregó.Además, el estudio sugiere que tanto las ratas como los humanos han experimentado cambios similares a nivel genético como resultado de la vida en la ciudad, por lo que humanos y ratas tenemos la misma propensión a cierto tipo de amenazas para la salud como las causadas por los contaminantes, algunos patógenos y la vida en entornos altamente artificiales.

Muestra de ello se encuentra en la mutación del gen CACNA1C, que ha afectado el comportamiento social de las ratas y es el responsable de elevar la ansiedad entre los roedores. Por otra parte, este gen se ha asociado también con trastornos psiquiátricos en los seres humanos debido a la exposición al estrés durante los primeros años de vida.La investigación no es concluyente en cuanto al momento en el que la rata parda sufrió todas estas trasformaciones genéticas, por lo que se llevarán a cabo nuevos estudios para demostrar si han sido cambios recientes o se han dado a lo largo de cientos de años.

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