Un huracán microscópico acecha la isla

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Un huracán microscópico acecha la isla. Este es un huracán diferente: no aparece en el radar Doppler, y ni la meteorología puede pronosticar su trayectoria y categoría. La aparición en Puerto Rico del SARS-CoV-2, popularmente conocido como coronavirus y causante de la enfermedad COVID-19, es cuestión de tiempo. Nuestro gobierno ha tomado una postura defensiva, exaltando la ausencia de casos confirmados en vez de crear un plan detallado de qué se haría con los casos positivos. Las continuas medidas de austeridad han dejado a las principales instituciones de investigación y cuidado clínico en un estado en el que no podrían manejar la inminente pandemia; solamente contando con menos de 150 camas de aislamiento en nuestros hospitales. 
Hasta el momento, el coronavirus solo presenta un riesgo grave a la salud de aquellas personas mayores de 60 años y/o en situación precaria de salud (especialmente respiratoria). Es decir, la mayoría de nuestra población podría tener el virus y experimentar síntomas parecidos a los de la gripe, sin mayores consecuencias. El problema mayor es que un individuo contagiado con el coronavirus esparciría el microbio por sus alrededores, de no seguir las medidas de seguridad correspondientes. El esparcimiento desmedido del virus es lo que lleva a sistemas de cuidado médico sobresaturados como hemos visto en China, Italia, y a menor escala en los Estados Unidos. 
Si recordamos los precedentes de influenza A H1N1 (i.e., gripe porcina) y zika, Puerto Rico no será una excepción a esta pandemia global. Hasta la fecha, sabemos que el COVID-19 se ha transmitido más rápido que los brotes de ébola, SARS, y MERS, pero es mucho menos mortal. Aunque se reporta el COVID-19 como más mortal que la gripe porcina, la baja cantidad de personas que han sido examinadas presenta un sesgo en los resultados. Ya que este tipo de coronavirus (i.e., SARS-CoV-2) es nuevo, los equipos para la detección aún se encuentran en desarrollo. El protocolo de detección requiere la extracción de ácido ribonucleico (RNA, por sus siglas en inglés) de muestras de flema o mucosa, y la preparación de un ensayo (i.e., RT-qPCR) con unos reactivos específicos para poder identificar el SARS-CoV-2. La baja producción y alta demanda global de estos materiales hace que sea imposible examinar cada posible caso. Más aun, los distintos países y laboratorios han utilizado diferentes reactivos específicos a este coronavirus, lo que complica la congruencia entre exámenes para identificar el virus. Los “kits” del CDC hacen este experimento de una manera uniforme entre todo Estados Unidos; el problema es la baja producción y alta demanda de los “kits”.
Ante esta realidad solo nos queda, como hacemos ante los huracanes, prepararnos responsablemente y velar por los de nuestra comunidad. Más importante que comprar rollos de papel de baño es comprar alimentos duraderos para 14 días, periodo de aislamiento recomendado. También es importante ahorrar el mayor dinero que puedas, para prepararte ante la posibilidad de no poder trabajar por dicho periodo. Adicionalmente, evitar grandes aglomeraciones de personas para minimizar exposición y contacto.

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