Silvia Salvarezza: «Nos pone a prueba el lazo social con el otro»

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—¿Cómo se manejan la ansiedad y la angustia ante casos como esta pandemia? He notado mucha ansiedad, sobre todo en pacientes con patologías y en situación de riesgo. Esta gente está muy preocupada y ansiosa porque en estos casos está el tema de la pulsión de la muerte que ronda. Como que tienen al amo absoluto dando vueltas y ese amo absoluto se les transforma en perseguidor, no saben dónde pero está cerca y no lo pueden localizar. Para ellos resulta muy difícil manejar la ansiedad. —Además, de un día para otro cambian los hábitos de higiene y las conductas sociales. Lo que tiene de importante esto para la gran mayoría de las personas, y sobre para quienes se analizan, es que está presente la cuestión de la finitud. En una conferencia, Jacques Lacan decía: “Qué sería de nosotros si no tuviéramos en cuenta nuestra finitud”. Nos dice que el fin existe. Lo que provocó este virus es llevarnos a concientizar, y especialmente al que no lo pensaba, que esto tiene un fin. Por otro lado, este fin le da un sentido a la vida. Tomemos el caso de Hamlet, cuando siente esa herida en el narcisismo, siente que pierde todo, que pierde a Ofelia, a su padre, y es ahí donde recupera su deseo. Si realmente tomamos de esta crisis lo positivo, pensando arraigarnos a la vida pero teniendo en cuenta que el límite está, entonces vivamos mejor lo que hay que vivir. —¿El aislamiento social puede generar en las personas un estado de abandono? Depende de la estructura psíquica de cada persona. En todo caso, da una sensación de desolación que no es estar solo. Puedo separarme del otro, del otro que acompaña, puedo aislarme sin el otro, esto va a poner a prueba el lazo social, va a poner a prueba cómo nos relacionamos a través de internet con un montón de gente. Esto uno lo puede vivir de otra manera, aprovechando este tiempo, para organizarse, haciendo grupos de estudio por internet, mirando películas en Netflix, leyendo. —¿Qué puede marcarnos como sociedad, teniendo en cuenta que hasta desapareció la grieta? Para los psicoanalistas de orientación lacaniana, el lazo social se da a través de los discursos. Lo que uno tendría que poder pensar es que, para aquellos que tenían una postura de grieta en términos políticos, esto disuelve las pequeñas diferencias. Diferencias habrá siempre, porque uno también tiene diferencias consigo mismo. El punto es que va a disolver esas diferencias vanas, pero siempre habrá gente que no es permeable absolutamente a nada, no es permeable al análisis, ni a la reflexión, ni al otro, ni a ser solidario. —¿La sobreinformación de los medios audiovisuales y lo que también circula en las redes crean una paranoia colectiva? La sobreinformación sobre una pandemia o un desastre es algo que nos afecta a todos. Es indefectible que esto no genere una paranoia generalizada. En otras palabras, la gente se va dando manija y sube en las redes cada vez más cosas y es ahí donde empieza a aparecer el alarmista, el que en realidad la pasa muy bien en el malestar. Suena fuerte decirlo pero es así, a esa persona le gusta y vive atemorizando a los demás. Me parece que lo importante es informarse, no sobreinformarse, no estar pegado todo el tiempo a la televisión, a la radio, a cadenas de Whatsapp a la espera de una catástrofe mayor. —Ya bastante tenemos con lo que está pasando… Por eso hay que informarse lo necesario y saber cómo nos tenemos que cuidar, cómo tenemos que prevenirnos. La sugerencia es no sobreinformarse, no tener una sobredosis de información porque las sobredosis nunca son buenas, no sirven y no nos conducen a buen camino. Debemos informarnos de la mejor manera, hacer lo que nos recomiendan que hay que hacer, lavarnos las manos, mantenernos aislados y si alguien viajó hacer la cuarentena. Me parece que hay que correrse de lo catastrófico, eso no quiere decir desinformarse, sino prestar atención a lo que corresponde y no estar pegado a esta sobredosis de imágenes y de información chatarra. “A los chicos, no aterrarlos” “Los chicos están muy pendientes porque están muy informados, por eso es recomendable no aterrarlos”, señaló la psicoanalista Silvia Salvarezza. Comentó que en estos días trató a un paciente menor “que todo el tiempo me preguntaba si estábamos a dos metros de distancia”. Señaló que los chicos “tratan este tema del coronavirus de acuerdo con cómo es tratado en su casa”. Por eso, la especialista advirtió que “los niños son sumamente sensibles y por eso hay que cuidarlos ante este tipo de situaciones”. LEÉ MÁS Andrés Gallardo, infectólogo: «Si el 60% hiciera caso, el coronavirus podría frenarse» Cuarentena total en el país: desde el primer minuto del viernes hasta el 31 de marzo Las frases más importantes del Presidente sobre la cuarentena social

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