El encierro y el miedo a enloquecer: cómo se explica el comportamiento humano en tiempos de cuarentena obligatoria

publicado en: Noticias | 0

Días antes del DNU que obligaba a los argentinos y las argentinas a quedarse en casa en cuarentena, el comportamiento de la gente sufrió cambios paulatinos que se van acrecentando y mutando según pasan los días de encierro. Con la heladera llena, pero el bolsillo vacío y ante un «enemigo invisible» como el coronavirus que está el acecho, sumado al bombardeo mediático y la falta de rutina, la conducta puede modificarse. ¿Vamos a enloquecer?En medio de la cuarentena, la opinión de un especialista reconforta e invita a pensar la vida desde otro ángulo. Se generarán nuevas costumbres, intrafamiliares y de mercado, en todos los aspectos y la vida, tal como la conocíamos, ya no será la misma. En diálogo con Clarín el médico psiquiatra uruguayo Raúl Sintes Carluccio -residente en Argentina y profesor de la Universidad de la República, en Uruguay- intenta desanudar el entramado que propone la cuarentena.

«Cuando uno habla de una psicosis colectiva es una generalización que no tiene el mismo significado en la práctica individual médica o psicológica. De todas maneras desde mi punto de vista, todas las concepciones de la medicina, por sobre todo la psiquiatría, está relacionado con lo socioeconómico-político, estrechamente», la afirmación de Sintes Carluccio va en consonancia con la opinión del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, que en su artículo «La emergencia viral y el mundo de mañana» que publica el diario El País de España explica -desde Berlín, donde reside- cómo hizo el gobierno chino para controlar la crisis sanitaria.
«En el pasado, la fabricación de mascarillas, igual que la de tantos otros productos, se externalizó a China. Por eso ahora en Europa no se consiguen mascarillas. Los estados asiáticos están tratando de proveer a toda la población de mascarillas protectoras. En China, cuando también ahí empezaron a ser escasas, incluso re-equiparon fábricas para producir mascarillas. En Europa ni siquiera el personal sanitario las consigue», escribe Han.Además, advierte sobre el uso del big data para testear a una población, como la china, de 1.300 millones de personas. «Al parecer el big data resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa. Sin embargo, a causa de la protección de datos no es posible en Europa un combate digital del virus comparable al asiático. Los proveedores chinos de telefonía móvil y de Internet comparten los datos sensibles de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. El Estado sabe por tanto dónde estoy, con quién me encuentro, qué hago, qué busco, en qué pienso, qué como, qué compro, adónde me dirijo. Es posible que en el futuro el Estado controle también la temperatura corporal, el peso, el nivel de azúcar en la sangre, etc». Incluso explica cómo funciona la «corona-app» que le avisa al usuario mediante un mensaje de texto si estuvo en contacto directo con una persona infectada.

Una fila para ingresar al supermercado, en Colegiales. (Germán García Adrasti)

En medio de ese contexto global, en Argentina el comportamiento de la gente parece más una reacción impulsiva y poco analizada en casos -por ejemplo- en los que se viola la cuarentena obligatoria. Sintes Carluccio (especialista en psicodrama) busca darle un marco teórico y -en definitiva- una explicación: «Las reacciones de la gente son totalmente contradictorias, es muy extraño y a veces incluso divertidas. Hay cada absurdo que termina como causando gracia. Los hechos concretos son: hay efectivamente una pandemia por un virus cuya letalidad es bastante baja, más o menos como el de una pandemia de gripe, no es mucho mayor; que esa letalidad afecta como siempre a personas con trastornos crónicos, graves, sobre todo pulmonares o del sistema inmune. Y mayores de edad, que obviamente siempre tenemos menores defensas por la edad, como con menos fuerza, menor lucidez intelectual, etc. Esa es la realidad concreta a la que se le agregan ciertos factores. Empieza la parte de pánico, inquietante. Por supuesto que ese virus tiene una capacidad de propagarse, infecta mucho más que otros virus respiratorios, que se ven en invierno por ejemplo. La capacidad de propagarse e infectar es mucho mayor, ese es el primer punto. Segundo punto: es bastante desconocido desde el punto de vista científico y como todo lo desconocido o raro, provoca mucho miedo. Tercero, hay una enorme proporción que no se puede evaluar, por razones obvias, de personas que tienen el virus y no tienen síntomas, entre ellos los niños, pero contagian. Eso genera todavía más miedo. Hace que la epidemia sea producida por un fantasma, esto ya empieza a adquirir caracteres medio terroríficos, cuando somos atacados por enemigos invisibles que nos destruyen sin que nos demos cuenta».Por otro lado, el psiquiatra de 67 años consultado por Clarín advierte sobre la responsabilidad de los medios de comunicación, que contribuyen al miedo y a alterar el comportamiento de la gente: «Aportan, no su granito de arena, yo diría más bien su roca enorme. Obviamente es porque explotan esa característica humana que es el morbo que hace que todo aquello que nos dé miedo sea terrorífico, peligroso, es algo a lo que le prestamos atención. Incluso hay una teoría biológica de que eso lo sentimos desde la prehistoria, el ser humano tenía que vivir en condiciones de la selva o cosas por el estilo prestándole mucha más atención a lo peligroso que a las cosas conocidas que sabían que hacían daño. Eso persiste en nuestro ADN y le damos mucha más bola a lo peligroso, amenazante o mortífero, que a todo lo demás».

Una persona en su balcón, en Buenos Aires. (Germán García Adrasti)

Según la mirada del médico, «a eso se suman unas cuestiones que son muy difíciles de entender, algunas muy graciosas». Y lo grafica con una anécdota: «Tuve a través de Skype una consulta con un uruguayo que está haciendo un doctorado en Londres. Él me decía que Inglaterra tomó medidas muy poco ortodoxas, no sigue las mismas medidas que el resto de los países europeos con lo cual empezó a aumentar mucho la cantidad de infectados. Entonces tuvieron que tomar algunas medidas un poco más restrictivas. Como la gente hizo igual que acá, que saqueó prácticamente los supermercados, empezaron a racionar la cantidad de alimentos que se le puede vender. Él me decía: ‘Mirá, criticábamos a Venezuela y ahora estamos tomando medidas muy similares a las que tuvo que tomar Venezuela, Cuba, etc’. Hay cosas que son interrogantes, contradictorias, ¿por qué la gente salió a proveerse de alimentos como si viniera la guerra atómica? Son conductas extrañísimas de los humanos. Es muy difícil. Acá intervienen factores que conocemos, estos que dije, algunos que no conocemos, y que no hay que desdeñar que deben tener quizás que ver con cuestiones políticas y económicas que están en juego. En estas crisis hay quienes se enriquecen y quienes se empobrecen».

Mirá también

Y suma otro punto de vista para terminar (o empezar) a entender el asunto: «En un artículo de Berardi (Franco Bifo Berardi, filósofo italiano, Bolonia, 1949) , explica que esto también desde el punto de vista del imaginario colectivo, lo que sería la psiquis global, sería una especie de shock producto de una aceleración impresionante del capitalismo. El capitalismo se acelera cada vez más, su axiomática, y se produce cada vez más, se consume cada vez más, de una manera muy desbordada, loca e incoherente. Berardi toma que eso provocó una especie de shock a nivel mundial porque es como cuando uno está trabajado mucho y muy nervioso, te agarrás una lumbalgia o una gripe y tenés que frenar, bueno es como si al mundo le hubiese agarrado una cosa así».Por otra parte, el médico psiquiatra propone algunos interrogantes para pensar: «Cayó todo, los ritmos, ahora tenemos más tiempo. Estos ritmos, tiempos, silencio, me hacen acordar a otra época y descubrimos que se puede trabajar desde la casa por ejemplo. ¡O que se puede hacer terapia por Skype! Aparecen factores novedosos. Después que pase el pico de la enfermedad que está calculado en dos meses, mes y medio, ¿va a volver qué? ¿Cómo se va a parar el capitalismo? Probablemente retome su ritmo y con variaciones extraordinarias, algunas de las cuales no podemos prever. Quizás algún especialista puede estar haciendo alguna elucubración para ver de qué manera se recuperarán algunos mercados y la economía, que han modificado totalmente su estructura y su organización. Un ejemplo: las líneas áreas ¿cómo se va a volver a poner en funcionamiento el tema de los vuelos? ¿cómo se van a retomar las comunicaciones y la circulación? ¿Va a seguir habiendo controles sanitarios?¿durante cuánto tiempo?»

Mirá también

«Hay una teoría de un antropólogo que consideró que en realidad la raza humana surgió a raíz de una tribu de primates que descubrieron alguna planta alucinógena, hongo, algo por el estilo. Empezaron a consumirlo y a generar un pensamiento alucinatorio ilusorio en el que empezaron a darle mucha más importancia al pensamiento, al intelecto, a la elucubración, a la resolución de problemas que a la práctica. Se dedicaban más a pensar en sus propias alucinaciones que lo que se ocupaban de los problemas concretos de la época. Aparecieron los dioses, la vida y la muerte, esas dualidades biunívocas que en el pensamiento animal no tienen la menor importancia. Parecería que cuando pasan estas cosas salen los primates, hay una enorme cantidad de primates y uno lo ve -o seré yo que estoy viejo-, pero a veces me enojo mucho porque hay muchos primates. En estas condiciones queda a la vista», aporta otra mirada.

Mirá también

-¿Qué pasa con el encierro?-En realidad eso depende de cada uno, cada uno tendrá que recurrir a su creatividad e imaginación. ¿Cuánto hacía que no te aburrías? La gente va a darse cuente lo que es aburrirse, creo que es saludable en realidad. Creo que a partir de esto se van a producir cosas saludables y que después las seguiremos utilizando o tal vez no. Vamos a descubrir cómo vivir de otra manera, con otros tiempos, con otros ritmos, cocinando en casa. Ahora con mi esposa limpiamos nosotros la casa. Obviamente van a aparecer situaciones del punto de vista social que las vemos como por ejemplo en el hecho de que las parejas en las familias se van a a pelear. Yo escuchaba a los vecinos de atrás, que estaban trenzados, siempre los fines de semana se trenzan, pero hoy estuvieron todo el día prácticamente discutiendo. Obviamente la irritación, el aburrimiento, la tele bombardeándote constantemente, el hecho de que hay una enorme cantidad de gente dentro de esos que yo considero «primates» que no tienen nada en su vida, es una vida absolutamente vacía, no hay ningún interés. Nada los entusiasma. A lo mucho mirar algún partido en la tele y después trabajar. Además de eso no tienen nada en su vida. Esa gente la va a pasar mal y probablemente se la agarre como siempre con los que están cerca. Y sino inventarán rumores, harán memes y ese tipo de cosas.-¿Pueden surgir patologías?-Patologías en sí no van a aparecer más que estas sociales. Conflictos de interacciones humanas, relaciones. Van a aparecer cosas positivas también. Lo otro que va a aparecer, que es muy positivo, es que incorporemos todas estas cuestiones de higiene y que haya menos aglomeraciones va a hacer que disminuyan todas las enfermedades. Va a haber menos gripe, enterocolitis, como pasó con la Gripe A. Esa es la parte positiva. Estaría bueno que aprendiéramos, como estamos aprendiendo todas estas medidas de higiene cuidadosamente explicadas por los especialistas, estaría bueno que las adoptáramos para el resto de la vida.*Dr. Raúl Sintes:​Médico Psiquiatra; egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República Oriental del Uruguay (UDELAR). 1985.​Psicoterapeuta. Psicodramatista Profesor de Psicodrama. (UDELAR) 1991 a 2011.Conferencista invitado en:​Universidad Autónoma Metropolitana (México). 1996​Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana. 1996Universidad de Salamanca. 1998​Docente del Curso de Postítulo Internacional: “Psicodrama Clínico Grupal” de la Universidad Autónoma Mariano Egaña. Santiago de Chile. 2004.Miembro del Consejo de Doctorado de La Universidad Autónoma Mariano Egaña. Santiago de Chile. Desde el año 2011.Autor de los libros: «Aquí y Ahora. El Psicodrama». Edit. Roca Viva. Montevideo 1985. Reeditado en 1999: Edit. Multiplicidades. “Por amor al arte» Edit. Lumen, Bs.As.-México; 2002. “La terapia de los Dioses Caídos”. (R. Sintes y F.Dotta) Edit. Psicolibros, Montevideo 2009.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *